sexta-feira, 29 de janeiro de 2016

LAS ÓRBITAS DE DIOS

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Colagens de Barry Kite


"El hombre, moviéndose en la orbita de la mejor intención de Dios, nunca está solo. Es consciente de la actividad del Principio junto a él; siente el ánimo de la inmortalidad en toda su identidad; refleja el propósito divino como el latido innato de su ser. Está consciente de la omnisciencia, activo con la omnipotencia, y existe con la omnipresencia." Julia M. Johnston

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Las órbitas de Dios



Julia M. Johnston





El universo de Dios con su orden científico se está poniendo más en evidencia en esta época de investigación, invención y progreso religioso. A medida que el pensamiento humano va abandonando las creencias falsas sobre la materia, el tiempo y el espacio, se desarrollan esferas más amplias de percepción y acción. Esta tierra no es el horizonte del conocimiento. La sabiduría sobre las huestes del cielo se está multiplicando. Se le está prestando una atención más profunda al relato espiritual de la creación en el primer capítulo del Génesis.

En el grado en que el estudiante escudriña cuidadosamente este capítulo inicial de la Santa Biblia y su interpretación científica en Ciencia y Salud por Mary Baker Eddy, destacan dos hechos que son apropiados para la era espacial actual. El primero es que Dios, la Mente suprema, es el único creador; y el segundo es que al concebir sus ideas, la Mente incluye en cada una de ellas su propósito eterno.

Dios crea ideas de existencia, y si éstas no fueran acompañadas de propósito y control por toda la eternidad, su funcionamiento sería infructuoso. Tiene que haber utilidad continua para todo lo que Dios produce. Puesto que la Mente creadora es el origen del universo, éste tiene que ser lo máximo, lo que incluye todo. Esto implica que las ideas que emanan de la Mente divina permanecen eternamente dentro de las órbitas de la intención que Dios tiene para ellas.

Toda identidad verdadera, desde la más diminuta hasta la inmensidad, vive y se mueve en conformidad con la ley de Dios de la perfección inmutable. La ley de la atracción espiritual hace imposible que cualquier poder pueda sacar estas emanaciones de los circuitos que Dios les ha asignado, como partes permanentes del universo del bien que no tiene fin. 

Su posición está fija y no puede ser invadida. El error no podría vivir en la atmósfera del Espíritu, pero las ideas de Dios se embeben de su esencia santa y prosperan en ella. Colocadas triunfalmente en la órbita del propósito esencial para cada una, toda idea divina mantiene su curso constante y sin desviarse. Por toda la eternidad, persiste en su carrera ordenada y dirigida por Dios.

El impulso de cada concepto divino en la senda trazada por la Mente, en la vastedad de la infinitud, se lleva a cabo con las energías del Espíritu. Estas fuerzas son indestructibles, jamás permiten que la obra del Creador no llegue a su meta, que carezca del sustento esencial, ni que sea nulificada. El orden divino en toda la esfera de acción de la Mente nunca alcanza una etapa final, sino que siempre desarrolla el círculo de acontecimientos celestiales.

La Mente lanza sus ideas en órbitas que jamás son experimentales ni defectuosas. El primer capítulo del Génesis declara en términos inequívocos: “Vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (1:31). Esta consumación ha durado desde antes del comienzo de la historia de la humanidad hasta ahora, y contiene en sí misma los elementos de continuidad eterna. Dado que la tierra y la luna siempre se mantienen en sus cursos, es lógico aceptar que el hombre, el punto culminante de la creación, tiene que permanecer desarrollando perpetuamente el señorío divino que se le ha concedido.

La Sra. Eddy, al escribir sobre el control que la Mente tiene sobre todo lo que realmente existe, dice en Escritos Misceláneos: “Esta Mente, entonces, no está sujeta a desarrollo, cambio o disminución, sino que es la inteligencia divina, o Principio, de todo el ser real, que mantiene al hombre eternamente en el ciclo rítmico de una felicidad creciente, como testigo viviente e idea perpetua del bien inagotable” (págs. 82-83). En esta declaración del origen divino y esencia del hombre se indica la predestinación de su unidad eterna con Dios.

Las órbitas de Dios no son canales limitados dentro de los que se confinan Sus ideas, sino oportunidades divinamente delineadas para reflejar la infinitud de la Mente. La seguridad científica de procedimiento impregna su atmósfera. La Mente no puede propagar sus ideas en un ambiente desemejante a sí misma en esencia, para que vaguen erráticamente por el tiempo, sino que las encauza precisamente por toda la eternidad.

El Maestro, Cristo Jesús habló de su identidad espiritual diciendo que provenía del Padre, haciendo siempre esas cosas que complacían al Padre y volviendo al Padre. Los hijos de Dios no se sambullen de cabeza en el mar de su propia destrucción, sino que se mueven en armonía con lo que su Creador sabe de antemano. No pueden desviarse hacia caminos engañosos, porque nunca están separados de la voluntad de Dios. El primer capítulo del Génesis es un relato de la creación tan verdadero actualmente como lo fue cuando se escribió por primera vez.

Los intentos actuales de lanzar naves espaciales para explorar nuevas esferas indican enfoques más cercanos a descubrimientos del orden divino. Pero ni las invenciones modernas ni el impulso humano para investigar el espacio, pueden en sí mismos interpretar suficientemente al infinito. 

Alturas, profundidades y distancias desconocidas de materia jamás pueden revelar la Verdad primordial. Sólo la Ciencia divina realmente puede atravesar la inmensidad e informar de la presencia del reino de los cielos por todo el espacio. Mediante la purificación de la conciencia humana, el pensamiento se eleva a la atmósfera de lo primario y último, el Todo eterno.

San Juan, en la Isla de Patmos, escribió que veía “un cielo nuevo y una tierra nueva,” (Apoc. 21:1) y lo que sucedía en ellos. Evidentemente contemplaba más de la naturaleza de la realidad que el conocimiento humano de los últimos siglos ha podido explicar. Y la Sra. Eddy, al referirse a su descubrimiento de la Ciencia divina, escribe en Retrospección e Introspección: “La mano divina me condujo a un nuevo mundo de luz y Vida, un nuevo universo –viejo para Dios, pero nuevo para su ‘pequeña’” (págs. 27-28). 

Después amplió esta declaración con la profecía siguiente en Púlpito y Prensa: “Quien vive en el bien, vive también en Dios, --vive en toda la Vida, a través de todo el espacio”(pág. 4).

El género humano ha sido entrenado durante siglos para creer que el hombre se ha alejado de Dios y caído en la mortalidad. Allí se supone que se mueve en órbitas hechas por él, que experimenta incertidumbre, fracaso, pecado, sufrimiento, limitación en todo sentido, y muerte. Todo esto es una conjetura falsa, porque no puede haber ninguna existencia aparte de Dios, que es Vida infinita.

 La Ciencia Cristiana ha venido para restaurar a todos los hombres la comprensión de la siempre contínua coexistencia de Dios y el hombre. Al prestar atención a esta revelación de la Verdad, la conciencia humana despierta a la posibilidad de moverse más allá de la atmósfera de la materia al conocimiento consciente de la existencia espiritual.

El reconocimiento de la existencia del hombre de acuerdo con el propósito que tiene la Mente para él, abraza a la humanidad paso por paso en la verdad de su propia demostración de inmortalidad. El pensamiento humano despierto se encontrará liberado de las llamadas leyes de la materia, la mente mortal y el mal, de la atracción aparente del magnetismo animal y el hipnotismo de las sugestiones mentales agresivas, y sostiene las leyes supremas de la Vida y el Amor.

Una ilustración de esto se puede encontrar en la vida del Maestro cuando caminó sobre el mar. Debido a que Jesús conocía y aceptaba la supremacía del Espíritu que abarca al universo y al hombre, fue liberado de la suposición falsa de la mente mortal, e incluido en la demostración divina. Ni el Jesús humano ni el Cristo, su identidad real, se hundieron en las olas. 

Jesús no fue dejado como víctima de las aceptadas leyes de la gravitación, el peligro o la destrucción. Lo humano no fue ignorado, descuidado ni abandonado a la muerte. Como Jesús confiaba en la verdad del hombre, formó parte de la intención suprema de la Vida para él, fue mantenido a salvo y seguro con el Cristo, ejerciendo señorío y libertad.

¡Cuán inalterable era la manera de actuar del Maestro tanto divina como humanamente! Porque conocía y recurría a su verdadera identidad como Hijo de Dios, su experiencia humana triunfó sobre todo intento del error de involucrarlo en la discordia o el desastre. Esta sabiduría espiritual le impidió que cometiera errores, que perdiera el tiempo en actividades infructíferas, de que fallara en su misión más elevada. 

Siempre la verdad acerca del hombre moviéndose dentro del alcance del propósito de Dios, lo llevó a la cumbre de la demostración por encima de todo sentido material. Nada podía quitarle su derecho de nacimiento o destino divinos. Vino a mostrarnos cómo seguir el mismo camino lleno de propósito que siguió él.

Esperando a nuestra puerta están los métodos espirituales de la existencia, a saber, la experiencia que evoluciona de la infinitud, la libertad que se eleva a partir de un entendimiento de la irrealidad de la materia. El hoy le ofrece a los hombres oportunidades para despojarse de muchos pesos terrenales, de cambiar las creencias antiguas por las realidades espirituales. 

La potencia de la Ciencia divina se expresa mediante leyes espirituales. A medida que se van demostrando, las ideas verdaderas salen a la superficie con el estudio y la revelación, entonces la avanzada de la exploración científica preparada divinamente, alcanza más allá de la atmósfera de la materialidad para tocar el reino de la inmortalidad.

El estudiante sincero de las matemáticas considera que la aritmética es sólo el primer paso en su estudio y práctica. Del mismo modo el Científico Cristiano aspira a lograr y demostrar cada vez más el cálculo de lo infinito. Cada visión nueva del orden divino, lo capacita para conocer con mayor claridad su identidad como Hijo de Dios. 

Entonces la lucha por seguir caminos autodelineados empieza a cesar, junto con sus decepciones, desilusiones y limitaciones frustrantes. En su lugar, brilla la presencia del Amor divino, que nunca ha dejado que el hombre haga su propia vida, sino que ha planeado y preservado el funcionamiento del reino de los cielos dentro de él para siempre.

Estar conscientes del propósito divino, cuidando y guiando el progreso del hombre, capacita a los hombres para dejar de creer en el azar, la voluntad humana, el destino malvado o el sentido personal como los árbitros de la experiencia de la gente. Trae una paz profunda, confianza y receptividad al control divino, que surte efectos infinitamente más grandiosos que los que los que les es posible lograr a los mortales.

Una conciencia tal quita el temor, la desesperanza o la resignación al destino, revelando así la gloria de la existencia celestial, aquí y en todas partes. El hombre, moviéndose en la orbita de la mejor intención de Dios , nunca está solo. Es consciente de la actividad del Principio junto a él; siente el ánimo de la inmortalidad en toda su identidad; refleja el propósito divino como el latido innato de su ser. Está consciente de la omnisciencia, activo con la omnipotencia, y existe con la omnipresencia.


Julia Michael Johnston foi cientista cristã ao longo de sua  vida - conheceu a Ciência Cristã  durante os primeiros anos do movimento. Sua mãe, Annie R. Michael,  frequentou a segunda Classe Normal de Ciência Cristã lecionada por  Mary Baker Eddy  no ano 1887 (fevereiro/outubro).

Julia Michael Johnston foi aluna de sua mãe em Classe Primária da Ciência Cristã  e  se  tornou  praticista, listado no The Christian Science Journal, em 1913. Seu professor de   Classe Normal foi o Juiz  Clifford P. Smith, graduando-se como  professora de Ciência Cristã em 1916. 

O  Juiz   Clifford P. Smith, CSB foi aluno de Edward A. Kimball, CSD,  em Classe Primária,  e de Bicknell Young, CSB, em Classe Normal de Ciência Cristã. O professor de Bicknell Young tinha sido aluno de Kimball em Classe Primária no ano de 1895 e em Classe Normal em 1901.

Julia M. Johnston ensinou em   Classe Normal no ano de 1940. Trabalhou como  praticista da Ciência Cristã em Lockport e Buffalo de 1913 até 1923,  então se mudou para Nova York  onde  morou   e praticou Ciência Cristã. 

Escreveu uma série de artigos sobre duas crianças criadas na Ciência Cristã, que mais tarde foi transformada em um livreto intitulado Elizabeth e Andy. Também escreveu a biografia de  Mary Baker Eddy intitulado Mary Baker Eddy: sua  missão e triunfo,  publicado em 1946.

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sábado, 23 de janeiro de 2016

FILHOS DE ISRAEL: "PROGÊNIE DE CRISTO"

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The  Way


Christ and Christmas - a poem by Mary Baker Eddy.  James F. Gilman artists.

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Filhos de Israel: “progênie de Cristo”



  JACÓ. Um mortal corpóreo que envolve duplicidade, arrependimento, sensualismo. Inspiração; a revelação da Ciência, na qual os chamados sentidos materiais cedem ao senso espiritual da Vida e do Amor. CS 589: 4



  
 GADE. (filho de Jacó). A Ciência; o existir espiritual compreendido; presteza rumo à harmonia.  CS 586: 21



    
ASER. (filho de Jacó). Esperança e fé; compensação espiritual; os males da carne repreendidos. 
CS 581: 17



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JOSÉ.  Um mortal corpóreo; um senso mais elevado da Verdade, que repreende a crença mortal, o erro, e mostra a imortalidade e a supremacia da Verdade; afeto puro que abençoa os seus inimigos. CS 589:18

 
JUDÁ. Uma crença corpórea material que progride e desaparece; o aparecimento da compreensão espiritual a respeito de Deus e do homem. CS 589: 2

                                                      
 ↑
  
LEVI. (filho de Jacó). Uma crença corpórea e sensual; homem mortal;
a negação da plenitude da criação de Deus; despotismo eclesiástico.
CS 590: 11
 
ISSACAR. (filho de Jacó). Uma crença corpórea; o progênito do erro; inveja; ódio; amor ao ego; a vontade do ego; luxúria. 
CS 589: 1
 
DÃ. (filho de Jacó). Magnetismo animal; a chamada mente mortal a controlar a mente mortal; o erro, que realiza os desígnios do erro; uma crença que faz de  outra, a sua vítima.
CS 583: 27

  
RÚBEN. (filho de Jacó). Corporalidade; sensualidade; delusão;  mortalidade; erro.
CS 593: 15
 
  ↑
  
    BENJAMIM. (filho de Jacó). Uma crença física quanto à vida, à substância e à mente; conhecimento humano, ou seja, a chamada mente mortal, conhecimento esse dedicado à matéria; orgulho; inveja; fama; ilusão; uma crença errônea; erro que se disfarça de possuidor da vida, força, atividade e poder de agir.
  Renovação dos afetos; oferta que renuncia ao ego pessoal; um estado melhorado da mente mortal; a introdução de uma origem mais espiritual; um lampejo da ideia infinita do Princípio infinito; um exemplo espiritual; aquilo que conforta, consola e sustenta. CS 582: 4


   FILHOS DE ISRAEL. Os representantes da Alma, não do sentido corpóreo; os progênitos do Espirito, os quais, tendo lutado contra o erro, o pecado e os sentidos, são governados pela Ciência divina; algumas das ideias de Deus vistas como homens, que expulsam o erro e curam os doentes; progênie de Cristo. CS 583: 5


   ABRAÃO. Fidelidade; fé na Vida divina e no eterno Princípio do existir
  Esse patriarca exemplificou o propósito do Amor de criar confiança no bem e mostrou o poder da compreensão espiritual para preservar a vida. CS 579: 1


Fonte: Glossário de Ciência e Saúde com a Chave das Escrituras, Mary Baker Eddy.  Obs: Itálico e  grifos não fazem parte do texto original. 

Organização: Edésio Ferreira Filho.



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sábado, 16 de janeiro de 2016

O TRIUNFO DO PODER ESPIRITUAL

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O TRIUNFO DO PODER ESPIRITUAL 



Vivemos em um mundo em que as coisas podem ser pequenas demais para serem vistas, numerosas demais para serem contadas e estar longe demais para serem medidas. Preocupamo-nos com os trilhões de dólares em déficits orçamentais. Deslumbramo-nos com as fotos que o telescópio Hubble tirou do espaço sideral, de um universo que brilha com bilious de estrelas e planetas a anos-luz de distância.



Não podemos compreender plenamente tal imensidade. Entretanto, sabemos que Deus, que criou tudo e enche todo o espaço, é magnificado por essa vastidão. Somos consolados pela promessa da Bíblia de que Deus conhece cada fio de cabelo da nossa cabeça, controla o voo de cada pardal e derrama bênçãos sobre nós em um número muito maior do que os grãos de areia  ver Mateus 10:29,30.

As curas inumeráveis realizadas por  Eddy [Mary Baker Eddy], e as realizadas por seus seguidores, comprovam que a oração inspirada por Deus pode vencer até mesmo os maiores desafios.

Tal como o Salmista, orando maravilhado diante do reino celestial de Deus, perguntamos: “Que é o homem, que dele te lembres”? Salmos 8:4.

Homens e mulheres sempre ficaram boquiabertos diante do incompreensível. Imaginem a admiração que o homem primitivo sentia ao contemplar o esplendor do firmamento estrelado. Para compreender a imensidão do mundo, nossos antepassados inventaram um mundo fantástico, repleto de espíritos bons e maus.

A mitologia grega representou deuses imortais brincando com o homem mortal para sua própria diversão; uma raça gigante de Titãs que culparam Pandora, a primeira mulher mortal, por ter aberto uma caixa proibida que infestou o mundo com todo tipo de dificuldades.

A literatura clássica vê o homem como uma vítima infeliz do destino, com pouco ou nenhum poder sobre sua própria sorte na vida. O grande poema épico de Homero, a Ilíada, cantava: “Os imortais não têm nenhuma preocupação, porém o destino que eles engendram para o homem é cheio de tristeza”.

Também na peça  “Sonho de uma Noite de Verão”, de Shakespeare, somos tentados a concordar com  o personagem  Puck, quando olha para baixo e declara: “Senhor, mas que tolos são esses mortais”!

Alguns incluíram entre os tolos Mary Baker Eddy, uma escritora e teóloga do século XIX que fundou a Ciência Cristã. Ela foi ridicularizada como uma pregadora da apostasia, quando as mulheres de sua época não podiam sequer votar, muito menos fundar uma religião tão oposta às crenças convencionais.

Eddy ensinava que Deus criou o homem semelhante a Ele, puramente espiritual e eterno como Ele mesmo, não como o produto de macacos ou do pó, nem de um mundo criado em seis dias, nem da evolução Darwiniana ao longo dos milênios.

Em sua principal obra, Ciência e Saúde com a Chave das Escrituras, Eddy escreveu:

“A descrição do homem como puramente físico, ou ao mesmo tempo material e espiritual - mas em ambos os casos dependente do seu  organismo físico - é a caixa de Pandora, da qual saíram todos os males, especialmente o desespero” p. 170.

Eddy, a Descobridora da Ciência do Cristo, ensinou que a alegoria de Adão e Eva não era a verdade com relação à nossa origem real como ideias espirituais, assim como a história de Pandora não era a realidade a respeito da desgraça humana.

Os ensinamentos de Eddy estavam fundamentados no primeiro capítulo do Gênesis, o qual declara que homens e mulheres, criados à imagem e semelhança de Deus, são ideias espirituais e perfeitas, não constituídas de sangue e ossos e, portanto, não poderiam ser menos do que seu Criador, uma vez que não existe nenhum Deus imperfeito que possam refletir.


Nebulosa de Águia -  “Pilares da Criação”, ponto ativo de formação de estrelas.
Imagem capturada pelo telescópio  Hubble em 1995.  


As curas inumeráveis realizadas por Eddy,  e as realizadas por seus seguidores, comprovam que a oração inspirada por Deus pode vencer até mesmo os maiores desafios. Anos mais tarde, quando um de seus alunos perguntou como ele poderia aprender a curar como ela o fazia, Eddy respondeu:

“Quando tu acreditares naquilo que dizes. Eu acredito em cada declaração que faço a respeito da Verdade”  Robert Warneck e Yvonne von Fettweis, “Mary Baker Eddy, Uma Vida Dedicada à Cura, [Edição Ampliada]” p. 101. 

O cristianismo foi fundamentado sobre o domínio que Jesus tinha sobre todos os males, incluindo a morte. Entretanto, o Salvador nunca reivindicava nenhum poder pessoal além daquele que todos nós desfrutamos como filhos de Deus. Jesus disse aos seus discípulos:

“Se tiverdes fé e não duvidardes... se a este monte disserdes: Ergue-te e lança-te no mar, tal sucederá; e tudo quanto pedirdes em oração, crendo, recebereis”  Mateus 21:21, 22.

O mundo da matéria talvez pareça vasto, mas Deus é maior. Nada é difícil demais para Deus ou, por reflexo, para Seus filhos. Com fé e compreensão sobre Deus, todos  podemos ter a expectativa de nos maravilharmos diante do triunfo do poder espiritual sobre as condições materiais ..


Fonte: The Christian Science Monitor02 de maio de 2013.

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Sugestão de leitura:

CONTROVÉRSIAS SOBRE A CRIAÇÃO UMA REFLEXÃO PROFUNDA 

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quinta-feira, 14 de janeiro de 2016

A ETERNA RENOVAÇÃO DA VIDA

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1ª Igreja de Cristo,  Cientista  Porto Alegre, RS, Brasil
Foto: Edésio Ferreira Filho

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A eterna renovação da vida


Lou O'Dell
 

Estava com uns trinta e poucos anos, quando li um livro sobre envelhecimento, intitulado “Every Man a King” (Todo Homem é um Rei), de Orison S. Marden. Um capítulo intitulado “Não dê importância aos anos” foi minha primeira exposição à ideia de que o envelhecimento está relacionado com o pensamento.

Nesse capítulo, o Sr. Marden declara: “Digo aos anos: 'Von vencer vocês'. Aqui fala um espírito que nunca envelhecerá”. Ele cita um escritor que disse: “Melhor do que a arte de envelhecer com dignidade é o segredo de jamais envelhecer” (New York, Grosset & Dunlap, 1906, P. 201). Mas, naquela época de minha vida, eu realmente não dava nenhuma atenção ao assunto de envelhecimento.


Aproximadamente treze anos mais tarde, meu melhor amigo me apresentou a Ciência Cristã e me inspirou a ler Ciência e Saúde. Nesse livro, a história sobre uma senhora inglesa que aos 74 anos aparentava ter 20, por ter perdido toda a noção do passar do tempo, chamou minha atenção. Mas, de novo, não estava dando muita importância a isso.

À medida que os anos passavam, comecei a ficar mais interessado no assunto. Passei a imaginar se o processo de envelhecimento poderia ser revertido ou, pelo menos, retardado. Comecei a pesquisar o assunto e descobri algumas idéias interessantes. 

Por exemplo, o Dr. Deepak Chopra citou o sábio indiano Shankara, que diz: “As pessoas envelhecem e morrem porque elas vêm outras pessoas envelhecerem e morrerem” [Unconditional Life (Vida Incondicional), New York, Bantam Books, 1991, P. 69]. Isso despertou em mim a idéia de que deveríamos ser capazes de ignorar o envelhecimento, a doença e a morte das outras pessoas, o que, certamente, exigiria uma força e uma disciplina maiores do que eu, humanamente, possuía.


Ao volver-me à Bíblia, descobri muitas coisas sobre a força que nos é dada por Deus e me concentrei firmemente no que diz Isaías no capítulo 40, em que Deus promete dar força ao fraco que depende exclusivamente dEle. Além da Bíblia, também estudei com atenção Ciência e Saúde e outros escritos de Mary Baker Eddy.

Foi então que me dei conta de algo na página 245 de Ciência e Saúde que havia deixado de perceber nas inúmeras leituras anteriores daquela seção. A Sra. Eddy escreveu (referindo-se à mulher de 74 anos que aparentava ter 20): “Esse exemplo de juventude conservada constitui um indício proveitoso, baseado no qual um Franklin poderia ter trabalhado com mais certeza do que quando engodou o raio, atraindo-o, fascinado, das nuvens”.

Portanto, disse a mim mesmo: “Por que não ser esse Franklin”?

As manifestações físicas mudam à medida que mudas os pensamentos quanto ao efeito do acúmulo de anos.

Aqui estão algumas descobertas que fiz: em uma edição de agosto de 1884, do The Christian Science Journal,havia esta pergunta: “Será possível mudar uma forma envelhecida numa de juventude, beleza e imortalidade, sem a mudança chamada morte?”
 
Mary Baker Eddy respondeu: “Na proporção em que a lei da Verdade é compreendida e aceita, ela prevalece na personalidade e no caráter. As deformidades e enfermidades consideradas inevitáveis em função da idade, desaparecem sob o efeito de impressões mentais que contradizem essa crença. As manifestações físicas mudam à medida que mudas os pensamentos quanto ao efeito do acúmulo de anos. Se esperares ter mais utilidade e maior vigor como resultado dos anos avançados, com a mesma fé com que espera a decrepitude e a feiura, certamente terás um resultado favorável. A sabedoria que a idade e a experiência acrescentam é força não fraqueza, e deveríamos entender, esperar e saber que isso é assim, então esse fato ficaria evidente” (p. 3).


O segredo revelado pela Sra. Eddy está na primeira sentença de sua resposta: “Na proporção em que a lei da Verdade é compreendida e aceita...”. Pude perceber que o meu enfoque precisava estar na compreensão da lei da Verdade e aceitá-la. Isso significava que minha pesquisa não poderia se concentrar unicamente em envelhecer/não envelhecer, mas na compreensão da lei da Verdade.


É exatamente a isso que se refere meu estudo. Ela está certa! Quanto mais compreendo essa lei e a aceito, mais jovem me torno, vivenciando um maior vigor, não fraqueza. Por exemplo, com a idade de quase 80 anos, sou o Primeiro Leitor de minha igreja filial da Ciência Cristã, dou aulas para adultos sobre leis e contratos de seguros, sou proprietário e administro minha própria agência de seguros, treino ativamente executivos, e tomo conta de nossa propriedade, o que inclui cuidar de inúmeras árvores frutíferas.



Ou você encontra o trabalho de que gosta ou aprende a gostar do trabalho que faz. Em outras palavras: viva o ”Amor” 24 horas por dia.



Meu estudo, pesquisa e crescimento em compreensão abrangem os últimos 15 anos, mas, ás vezes, parece que apenas comecei. Uma de minhas conclusões tiradas desse trabalho refere-se ao que Paulo diz: “...a letra mata, mas o espírito vivifica” (2 Coríntios 3).

Para mim, isso significa, em termos atuais, que pensamentos, atitudes, sentimentos e crenças de caráter negativo matam, ao passo que pensamentos, atitudes, sentimentos e crenças de caràter positivo equivalem à Vida. É por isso que minha esposa e eu optamos por não dar ouvidos a conversas negativas. Isso nos custou alguns relacionamentos e limitou outros, mas achamos que isso nos tem ajudado a nos manter jovens e, em alguns casos, tem ajudado a desafiar outras pessoas a serem mais positivas. De fato, nossos amigos têm idades que variam entre 30 e 80 anos, sendo que um grande número deles são mais jovens.



Uma segunda conclusão a que cheguei é que as pessoas devem fazer o que gostam. Há duas maneiras de se resolver isso: ou você encontra o trabalho de que gosta ou aprende a gostar do trabalho que faz. Em outras palavras: viva o “Amor” 24 horas por dia. Por exemplo, minha esposa, que é um ano mais velha do que eu, cuida das contas a receber em uma empresa internacional, além das atividades domésticas normais. Ela gosta do que faz e seu trabalho cumpre o propósito de lhe proporcionar constantes desafios e produtividade.

A terceira conclusão a que cheguei, é permanecer ativo e sempre se dedicar a algo produtivo. Quando as pessoas começam a pensar em “diminuir o ritmo”, elas estão, de fato, dando consentimento à morte.


Finalmente, a quarta conclusão é estudar diligentemente para compreender as leis da Verdade e a lei do Amor, aceitá-las e implementá-las na vida diária.


 
Seguem alguns textos que foram muito úteis na minha pesquisa:


Bíblia: Josué 14:10, 11 | Salmos 1:1–3;  Salmos 103: 1–5;   Isaías 40:28–31;  Mateus 6:33;  João 8:51;  2 Coríntios 5:17;  Hebreus 11:5.


Ciência e Saúde: 80:1;  114:13–17; 208:24 a 209:26; 216:12–22; 217:19–28;   218:29–19;   244:7 a 249:11;  260:20 a 262:6;  383:5–10;  384:32–1;  394:5–12; 487:26–2.


Fonte: edição de Novembro  de 2005  da revista O Arauto da Ciência Cristã, Sociedade Editora da Ciência Cristã.


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terça-feira, 12 de janeiro de 2016

LIÇÃO BÍBLICA DA CIÊNCIA CRISTÃ

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