sexta-feira, 26 de setembro de 2014

HOUVE ÉPOCA EM QUE ME OPUNHA...

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Houve época em que me opunha...

 

Robert Jeness Mitchell

 

Houve época em que me opunha violentamente ao que eu acreditava ser a Ciência Cristã. Essa atitude, entretanto, terminou abruptamente depois de uma experiência pela qual passei durante o tempo da Primeira Guerra Mundial. Na epidemia de gripe que irrompeu naqueles anos, fui dela acometido, e as circunstâncias eram tais que a Ciência Cristã se tornou o único socôrro disponível. Estou bem certo de que, se tivesse estado consciente, teria recusado essa ajuda, tão rancoroso era meu pensamento. Mas, nessa emergência, minha espôsa escolheu para mim o tratamento pela Ciência Cristã, e fiquei imediatamente curado.

Quando regressei ao acampamento, meu oficial superior mandou que eu baixasse ao hospital para exame. Fui acompanhado pelo coronel de serviço. Êste havia sido informado pelo meu superior que eu era “um dos tais sujeitos Cientistas Cristãos”. Após exame muito rigoroso, o coronel despediu-me com a seguinte declaração: “Não há dúvida de que o seu caso de gripe foi muito sério, e dúvida também não há de que você está inteiramente curado.”

A seguir, fitando-me diretamente nos olhos, continuou: “Se eu fôsse você, iria para casa, ajoelhar-me-ia e daria graças a Deus por ter sido tratado por Cientistas Cristãos. Não fôssem êles, hoje você estaria morto.” Esta surpreendente declaração destruiu todo senso de resistência contra a Ciência Cristã, que havia em meu pensamento, e estabeleceu nêle um desejo muito intenso de conhecer a verdade sôbre êsse modo de viver.

Afim de satisfazer êsse desejo, fui diretamente do hospital à cabana da Ciência Cristã, armada no acampamento. Lá, em resposta à minha pergunta, “Como posso conhecer a Ciência Cristã?” deram-me um exemplar da Bíblia juntamente com exemplares de Ciência e Saúde e do Livrete Trimestral.

Nos anos subseqüentes, estudei e orei como no-lo ensinam na Ciência Cristã, e como conseqüencia disso tive muitas curas, inclusive de fratura de ossos, de funções corporais desarmoniosas e de relações humanas pouco felizes.

Tudo o que relatei prova que mesmo o descrente pode ser abençoado, tão poderosos e infinitos são a Verdade e o Amor; e à medida que prosseguimos, a bênção também prosseguirá. É por gratidão a Mrs. Eddy, que proporcionou à nossa época esta maravilhosa maneira de viver - a Ciência Cristã - que estou ajudando a levar avante a obra de proporcionar esta verdade ao mundo inteiro.

Robert Jeness Mitchell
Forte Myers, Flórida, EE.UU.

Fonte: edição de janeiro de 1968  dO Arauto da Ciência Cristã.

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quarta-feira, 13 de agosto de 2014

PERCEPCIÓN

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Percepción

Paul Stark Seeley

 

Un experto en física ha declarado que el ojo humano percibe tan sólo una cuarenta mil millonésima parte del universo material. ¡Qué inadecuado es, entonces, este órgano físico como medio para proporcionarnos información confiable! Una enorme mayoría de lo que pasa en el universo temporal que llamamos material el ojo nunca ve; y no se da por enterado para nada del universo espiritual permanente de la Mente divina. Pablo dice: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó…son las que Dios ha preparado para los que le aman” (I Cor. 2:9). ¿Dónde, entonces, se encuentra esa capacidad perceptiva que nos familiariza con Dios y Su Obra?

La Ciencia Cristiana invierte el testimonio de la materia, negando que el hombre mismo o los sentidos del hombre verdadero estén en la materia, y afirmando que el hombre verdadero y sus sentidos son la expresión de la Mente eterna y que está dotado de la permanencia de la Mente divina. A menudo se pasa por alto el importante hecho de que tiene que haber una Mente para tener sensibilidad. “Sólo la Mente posee todas las facultades, toda la percepción y comprensión” escribe la Sra. Eddy en el libro de texto de la Ciencia Cristiana (pág. 488). Sin Mente, no puede haber sentido de percepción. Percibir es una forma de actividad de la Mente.

La Sra. Eddy se refiere a Dios como “el que todo lo ve” (ibid. pág. 587). ¿Dónde tiene lugar la actividad de ver de Dios? Eso es como preguntar, ¿Dónde está expresada la Vida que es Dios? O, ¿Dónde se hace evidente el Amor que es Dios? Dios, la Mente, tiene uno y solamente un modo de expresión, a saber, Sus ideas. La verdadera individualidad de cada uno de nosotros es idea de Dios, y como tal, debe expresar la actividad perceptiva del Ego que todo lo ve. Esta actividad perceptiva de Dios, al igual que la actividad de Dios de saber y de amar, está operando eternamente en Sus ideas, se evidencia en ellas y es inseparable de ellas.

Este descubrimiento conduce a conclusiones importantes. La percepción verdadera del hombre es la expresión individualizada de lo que Dios ve, así como el vivir del hombre es la expresión individualizada del vivir de Dios. Por el hecho de que la vista del hombre es un modo individual de lo que Dios ve, su vista es tan sustancial y continua como lo es lo que Dios ve. La permanencia de la Mente divina y de todas sus facultades es conferida a su idea. Por lo tanto tenemos que alcanzar un entendimiento del hombre como idea de Dios.

En el orden divino, no puede haber vista defectuosa más de lo que puede haber Mente defectuosa, una inteligencia disminuida o un Dios que se ha quedado ciego. La verdadera percepción no puede deteriorarse más de lo que la actividad de Dios puede ser interrumpida, o la omniacción perpetua de la Mente puede mermar o ser abrogada.

Si una idea puede perder sus facultades perceptivas, o tenerlas menoscabadas, tal resultado evidenciaría un poder mayor que el de la Mente que todo lo ve. Dios ya no sería el que todo lo ve. La pérdida de la percepción aislaría la idea de las relaciones y asociaciones que caracterizan la unidad divinamente coordinada de las ideas de la Mente, y la indivisibilidad perpetua de Dios y Su universo.

Las facultades perceptivas permiten la habilidad para discernir la identidad de todas y cada una de las ideas de la Mente. El deterioro de estas facultades, si fuere posible, interrumpiría la unidad y la asociación inteligente de las ideas de Dios en una familia universal. En la continuidad eterna de la actividad perceptiva, expresada por las ideas de Dios, se evidencia la omniacción de la Mente que todo lo ve.

¿Qué es lo que arguye en contra de estas conclusiones? Los pensamientos materiales y la sensación física. ¿Cuánta confianza podemos adjudicar a ese testimonio? Ninguna. ¿Por qué? Porque es una negación de la norma divinamente inteligente de la vida y de la calidad de hombre, y es por lo tanto una negación, una mentira.

La mentira sostiene que hay otra mente, que se opone a Dios, el bien. Pretende que esta mente hace evolucionar a la materia y reside en la materia. Admite que tiene que haber mente para tener la capacidad de sentir o percibir, pero dice: soy mente, y estoy en la materia. Por ende, arguye que la facultad de sentir y de percibir está en la materia; que la vista y el oído son materiales. ¿Dónde está la falacia?

Justamente aquí: que la mente mortal carece de inteligencia, la cualidad esencial de la Mente; por eso jamás es la Mente. Llamarla mente es una contradicción del idioma. La Mente nunca es mortal. Debido a que nunca es Mente, la llamada mente mortal nunca tiene sensibilidad. Por carecer de sensibilidad, no puede dotar a un organismo sin mente, sin sustancia, de facultades que no posee.

Lo que parece ser visión deteriorada es una desviación cambiante de la mentira del error de que la mente y la sensibilidad están en la materia orgánica. Surgen problemas cuando creemos que somos lo que la mente mortal dice que somos -- su propia creación, condicionados por la materia y el sentido material y dependientes de ellos — en lugar de comprender que somos lo que Dios, la Mente divina, sabe que somos, es decir, Su idea eterna, incólume, que no puede deteriorarse, que ve lo que Él hace que veamos, no mediante la materia, sino a pesar de ella.

Nuestras asociaciones conscientes con otros y con la creación están siempre preservadas para nosotros debido a la habilidad de Dios para mantenerse a Sí Mismo y a Su propia habilidad de verlo todo. Todo el ser que tenemos, inclusive nuestra vista, está en Él y le pertenece a Él. La conciencia eterna del Uno infinito de Su infinita individualidad incluye las facultades perceptivas de cada idea.

La creencia, entonces, en visión imperfecta, que a veces se agranda a sí misma en un contagio popular, se debe primeramente a la noción equivocada de que la mente está en la materia, y que la percepción está por lo tanto en la materia y sufre destrucción o empeoro, que son las condiciones que siempre coinciden con el pensamiento mortal. Cuando se entiende que la Mente no está en la materia, se hace evidente que la vista tampoco está allí. La mentira de vista defectuosa debe entonces desaparecer, porque no tiene nada en que apoyarse.

Por más que la mente mortal, escondiéndose detrás de su efecto, pretende que los ojos ven, la Ciencia muestra que no es así. Solamente la tal llamada mente mortal cree que ve cosas materiales, aún cuando es la única que cree que conoce los pensamientos mortales. Cuando la mente mortal abandona el cuerpo que ella misma ha creado, el ojo no ve, aunque su estructura orgánica permanece inalterada.

A medida que se va obteniendo la verdadera percepción, los objetos temporales, que son los pensamientos mortales, los objetos de los sentidos materiales, gradualmente dejan lugar para las ideas permanentes de la Mente, que proporcionan evidencia y prueba de la existencia de Dios.

Cuando la mente mortal encuentra quien escuche su alegato de visión deteriorada, presiona su mentira con agresividad persistente. Se precisa percepción constante para mantener contacto con hombres, libros y cosas. Bajo el disfraz de necesidad, el sentido corporal intentaría forzarnos a aceptar el retroceso y la prolongación de su pretensión de que la materia primero da vista, después la quita, y por eso requiere lentes para que el hombre continúe viendo. A veces pretendería reforzar sus argumentos por comparación. Nos recuerda que un amigo, tal vez un practicista, está usando lentes. Nos susurra que para nosotros hacerlo no sería tan malo. De este modo emplea su engañosa naturaleza.

La comparación personal está más propensa a dejarnos en el santuario vano de la personalidad humana que hacernos avanzar en la dirección de Dios. La única obligación del hombre es la de ser hombre, la de representar y expresar a la Mente que todo lo ve. Lo que hacen los mortales, o lo que no parecen hacer, no puede cambiar lo que el hombre tiene que hacer.

Si el uso de medios temporales para ayudar a la visión humana parece ser para algunos el menor de dos males por el momento, recordemos que tales medios pueden ser sólo temporales. El individuo jamás debiera contentarse hasta que tales medios hayan cedido a la percepción perfecta concedida por Dios. Dar a la mentira de percepción debilitada un lugar permanente en nuestro hogar mental, es abrigar una negación de la naturaleza de Dios.

Obtenemos la percepción verdadera a medida que adoptamos la Mente de Cristo, la conciencia divina que sabe que Dios es Todo-en-todo. Debido a que Jacobo poseía esta mentalidad espiritual en cierta medida, pudo percibir los ángeles, las ideas de Dios, en su armoniosa actividad celestial.

Fue esta conciencia la que le permitió a Daniel y a Juan discernir las visiones apocalípticas, tan indicativas de la sustancialidad de las cosas que el sentido físico no ve. La transfiguración mostró la habilidad de la percepción verdadera para ver más allá de las nubes del sentido terrenal y encontrar la asociación consciente con Moisés y Elías, a pesar de los muchos siglos transcurridos, así evidenciándose la indivisibilidad de la familia de Dios.

                                                                                                      Transfiguração de Jesus

Los medios de que se vale la percepción verdadera no son los ojos buenos sino los buenos pensamientos. Si se albergan buenos pensamientos, el resultado es buenos ojos. Puesto que la percepción es una facultad de la Mente divina y le es inherente a ella, estamos conscientes de eso sólo en el grado en que somos uno con la Mente divina. Estamos conscientemente unidos a la Mente divina solamente a medida que nuestros pensamientos son los pensamientos de esa mente.

La conciencia debe volverse conscientemente semejante a Dios, debe expresar amor, bondad, altruismo, pureza, honestidad, espiritualidad. Mientras la crítica, la condenación, el odio, la deshonestidad, el egoísmo, el pecado y el temor moren en los pensamientos ¿cómo puede conocerse a la percepción divina? Dios no ve nada de eso, y el hombre expresa lo que Él ve. Nuestra querida Guía nos hace tres preguntas al comienzo del himno de comunión (298). Cada una de ellas está relacionada con la percepción:

¿A Cristo viste? ¿Su voz oíste?

¿Sientes del Verbo el poder?

Las tres líneas que siguen señalan el camino que, si se sigue, nos capacitará para contestarlas correctamente.

La verdad nos libertó,

y la hallamos tú y yo

en la vida y amor del Señor.

[Sacado del The Christian Science Journal, Volumen 44, pág. 137]

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Paul Stark Seeley nasceu em Poughkeepsie, Nova Iorque, formou-se pela Universidade de Princeton e Harvard Law School, mudou-se para Oregon em 1910.

Depois que sua mãe se recuperou de uma doença através de tratamento metafísico, ficou interessado pela Ciência Cristã, dedicando a maior parte de sua vida para esta Causa.

Recebeu instrução em Classe Normal de Ciência Cristã, em 1919, da Sra. Ella W. Hoag CSD, que tinha sido aluna de Mary Baker Eddy.

Trabalhou como membro do Comitê de Publicação da Ciência Cristã no Oregon entre 1912 a 1915, sendo  primeiro leitor da Primeira Igreja de Portland de 1915 a 1916. Foi editor associado dos periódicos da Ciência Cristã de 1942 a 1948, servindo como Presidente de A Igreja Mãe de 1944 a 1945. Membro do Conselho de Conferências da Ciência Cristã de 1916 a 1942 e de 1948 a 1966.

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terça-feira, 12 de agosto de 2014

CÓDIGO DE CONDUTA: Conselho Intertribal da América do Norte

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Cultura: 

 

        Dia Internacional dos Povos indígenas

     09 de agosto de 2014

 

“O homem é a expressão da Alma.

Os índios americanos tiveram alguns vislumbres da realidade subjacente,

quando a certo lago formoso denominaram

"o sorriso do Grande Espírito".”

Mary Baker Eddy

 

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Código de conduta
Conselho Intertribal da América do Norte

 

  Levante-se com o sol para orar. Ore sozinho com frequência. O Grande Espírito o escutará, se você ao menos falar com Ele.

Seja tolerante com aqueles que estão perdidos pelo caminho. A ignorância, o convencimento, a raiva, o ciúme e a avareza originam-se de uma alma perdida. Ore para que eles reencontrem o caminho do Grande Espírito.

Procure conhecer-se a si mesmo. Não permita que outros façam seu caminho por você. É sua estrada e somente sua! Outros podem andar a seu lado, mas ninguém poderá andar por você.

Trate os hóspedes em sua casa com muita consideração. Sirva-lhes o melhor alimento, a melhor cama e trate-os com respeito e consideração.

Não tome o que não é seu, seja de uma pessoa, de sua comunidade, da natureza ou da cultura. Se não lhe foi dado, não é seu.

Respeite todas as coisas que foram colocadas sobre a Terra, sejam elas pessoas, plantas ou animais.

A canção da colheita, Eanger Irving Couse A canção da colheita, Eanger Irving Couse

 

Respeite os pensamentos, os desejos e as palavras das pessoas. Nunca interrompa os outros, nem os ridicularize, nem rudemente os repreenda. Permita a cada pessoa o direito de se exprimir livremente.

A natureza não é para nós. Ela é uma parte de nós! Toda natureza faz parte da nossa família terrena.

As crianças são as sementes do nosso futuro. Plante amor em seus corações e regue com sabedoria e lições de vida. Quando forem grandes, dê-lhes espaço para que continuem crescendo.

Evite machucar o coração das pessoas. O veneno da dor causada aos outros retornará a você.

Seja sincero e verdadeiro em todas as situações. A honestidade é o grande teste para a nossa herança do Universo.

Respeite a privacidade e o espaço pessoal dos outros. Não toque o bem dos outros, especialmente os objetos religiosos e sagrados.

Comece sendo verdadeiro consigo mesmo. Se você não puder nutrir e ajudar a si próprio, não poderá nutrir e ajudar os outros.

Respeite outras crenças religiosas. Não imponha sua crença aos outros.

Compartilhe seus bens com os outros e faça-o com amor.

 

CONSELHO INTERTRIBAL DA AMÉRICA DO NORTE*

* Este conselho é formado pelos povos das famílias macroalonquino e macro-sioux: cherokee, blackfoot, lumbee, comanche, mohawk, willou, cree, plains, tuscarora, sicangu, lakota, sioux, crow e cheyenne do norte.

Fonte: GUARANI, Emerson; PREZIA, Benedito, (orgs.). A criação do mundo e outras belas histórias indígenas. São Paulo: Formato Editorial, 2011. p. 66.

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sábado, 2 de agosto de 2014

TRABAJO DE PROTECCIÓN

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Trabajo de protección

Bickknell Young

 

Debes dedicar media hora por día para hacer trabajo de protección y declarar la verdad acerca de la malapráctica. Cuando lo hagas, tienes que saber que estás dominando al error que está tratando de impedir que los Científicos Cristianos resucitemos muertos. El mal siempre se te va a presentar como persona, lugar o cosa. En el caso de la malpráctica, se presentará como persona. Fíjate la frecuencia con que nuestro libro de texto, Ciencia y Salud, menciona la idiotez moral o pensamiento erróneo relacionado con la malapráctica mental.

La malapráctica mental no tiene ley, ni origen. Es una falsedad de la mente mortal. No tiene inteligencia, ni acción, continuidad, poder, mente ni materia. No opera, y no puede hacerlo, mediante una creencia en la trasmisión de pensamiento, ni mediante una creencia de temor al clima, al contagio o a las epidemias. No puede actuar por medio de ninguno de los pecados cardinales, ni por medio del orgullo, la pasión, la sensualidad ni los apetitos. No puede actuar para nada. Es nada, polvo al polvo.

La mente mortal no puede actuar produciendo ningún efecto envenenador en un Científico Cristiano, ni afectar su salud de ningún modo, ni perturbar su pensamiento. La mente mortal no puede actuar como malapráctica mental para operar como ley; no tiene ley, ni acción, ni ser, ni vida, ni sustancia, ni hombre, ni mujer, ni niño, ni materia, ni canales, ni avenidas, ni médium (espiritista), ni poder y no tiene existencia. Es irreal, falsa, ficticia e imposible, porque no hay mente mortal. Sólo hay una Mente, o sea Dios, el bien. La mente mortal no puede forzarse a sí misma en absoluto; no puede hacer nada bueno; por eso naturalmente ¡no puede hacer nada malo! En otras palabras, no hay mente mortal, por lo tanto no puede hacer nada.

Liberte-se III 

Se puede definir a la malapráctica mental como actividad mental impropia; trata de hacer creer a un Científico Cristiano que se puede retornar a creencias Cuando das un tratamiento en la Ciencia Cristiana, declara: "No hay ley de la malapráctica mental que me pueda hacer olvidar de nada esencial para que éste sea un tratamiento perfecto y completo, y que tenga éxito". Haz tu trabajo concienzudamente y deja el resto a Dios.

Cuando se cura una enfermedad y otra parece seguir inmediatamente, esto siempre es malapráctica mental. No hay así llamadas leyes de la malapráctica; no son leyes. No existen tales leyes. Dios es ley y Dios es Todo.

Declara: "La malapráctica mental no puede pretender nada; no puede arguir ni sugerirme cosas malas, ni silenciosa ni audiblemente, que puedan tener algún efecto en mí o en mis pacientes. No puede operar argumentando una creencia o falta de confianza en el poder de la Ciencia Cristiana para sanar o salvar. No puede impedir el efecto de este tratamiento de la Ciencia Cristiana. No puede hacer una ley que influya, afecte o invierta este tratamiento, como tampoco puedo yo ser mesmerizado a dudar de su poder, fuerza, eficacia, compleción ni de que sea concluyente.

Este tratamiento es el único poder, fuerza, actividad, eficacia, presencia y sustancia del bien infinito. Es la Palabra de Dios. Es la piedra que desecharon los edificadores. Siempre realiza el trabajo porque es "Dios con nosotros".

A algunas personas la malapráctica mental las hace enfermar. El dominarla significa salud; no dominarla significa riesgo. No importa cuál sea la pretensión, hay que tratar la malapráctica mental. Tienes que saber que es inofensiva, que no tiene ley, ni acción, ni mente, porque no tiene origen, sentido ni vida. Todo lo que pretende es una falsedad. La enfermedad no puede ir de un lado a otro, ni cambiar de una forma a otra por causa de la malapráctica.

Por ejemplo, ésta no puede ser dirigida hacia un lector de la iglesia, como tampoco puede suceder que el lector esté bien, pero que alguien en su familia pueda ser afectado. Esta es una creencia falsa y no puede operar como una ley de rebote. No le permitas que se exprese en ti o en tu maestro, porque quizás creas que se dirige a alguien que conoces, si no te ataca a ti. Trata la malapráctica mental a través del amor; nunca vas a dominarla a menos que sepas que el amor anula el odio. El amor es poder y no hay otro poder.

Para el hipnotismo, trata la mente mortal y una creencia falsa de vida separada de Dios. Ninguna pretensión de la mente mortal puede inmiscuirse, detectar ni leer tu pensamiento. Debes saber que: "Mis pensamientos están profundamente inmersos en la conciencia y no pueden ser discernidos ni hallados por ninguna ley ni efecto de la malapráctica mental".

Comprende que: "este tratamiento obstaculiza, obstruye, impide y destruye toda supuesta ley o poder de clarividencia, numerología, herencia, materia médica y gula. La malapráctica mental no tiene mente, acción, elemento de poder, ni gobierno. Dios es el gobierno; la malapráctica mental no es nada. La malapráctica mental no puede hacer una ley que yo no pueda descubrir su intensión dirigida hacia mí. A menudo se dirige con el propósito de hacer mal ya sea ignorante o maliciosamente, por eso debo recordar protegerme contra el odio, la envidia y los celos".

Un Científico Cristiano que no está trabajando es generalmente mesmerizado a quedarse en un estado o condición de inactividad. Tiene la tendencia a ser mesmerizado. Da tratamiento a éso. Tienes que saber: "No hay argumentos visibles o invisibles que puedan actuar como una ley de la malapráctica mental mediante una creencia en el catolicismo romano, que proponga una ley que invierta este tratamiento, o que lo haga tener un efecto distinto al que tiene que tener".

Estamos bien a salvo cuando tratamos al error impersonalmente en silencio y mantenemos todas sus pretensiones fuera de nuestros pensamientos, recordando que no hay ley que pueda funcionar como malapráctica mental, no hay ley sino la ley de Dios y esa ley no puede cambiarse.

La malapráctica mental no puede manejarnos ni circular mediante propensiones de carácter, desaliento, amargura y carencia, ni las así llamadas tendencias de la salud. No puede trabajar como una creencia en el mal genio, el ser impulsivo ni en sentimientos románticos u otros por el estilo, tales como añoranzas, anhelos o cualquier otra de las creencias humanas. La malapráctica mental no puede operar como una ley de la mente mortal para confundir ni oscurecer tu pensamiento ni derrocar tu razonamiento, para impedir, interferir o invertir las declaraciones de la Ciencia Cristiana. No puede tocarte ni dañarte porque eres Científico Cristiano. Nada puede quitarte los privilegios de ser Científico Cristiano, ni la habilidad de usarlos.

Un tratamiento es la obra y la Palabra de Dios. No vuelve a Él vacío, sino que es terminante y completo en sus efectos y resultados. A veces, cuando te parece que no puedes conseguir buenos resultados, declara la verdad de esta manera: "Este tratamiento es la esencia misma, el poder, presencia y actividad del bien infinito y perfecto. Cumple su cometido porque es 'Dios con nosotros' y sin lugar a duda elimina el mal, lo borra y lo destruye. Reduce a su nada original toda creencia mortal en un poder aparte de Dios. Dios es el único poder.

Dios es la única Vida y no hay ley que pueda revertir este hecho. La malapráctica mental no puede hacer una ley de reversión que actúe por medio de una creencia en el temor, porque 'el amor perfecto echa fuera el temor', y 'Dios es Amor'.

"La malapráctica mental no tiene la capacidad de operar mediante una creencia en el tiempo, el clima ni la atmósfera para tocarme o afectarme en ninguna forma; esto no es más que una sugestión mental.

Jamás temas al temor; es sólo mesmerismo. La comunión con Dios es la ley que destruye la presencia del mal aparente bajo toda circunstancia. Éstos son hechos; éstas son verdades. La Verdad es infinita. No tiene oposición. No tiene competencia. La Verdad es omnipotente, omnipresente por eso el error de cualquier nombre o naturaleza no tiene ni poder ni presencia.

La Verdad es su propia aserción, tiene su propio impulso. Es irresistible. Nada puede oponerse a ella. Nada puede demorarla, obstruirla ni limitar su actividad o afectar sus afirmaciones. Nada puede jamás limitar su capacidad de expresión. En realidad, es la Palabra de Dios que "no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié".

 

El Sr. Bicknell Young fue un bien conocido y apreciado Conferencista y Maestro de la Ciencia Cristiana de 1901 a 1938. Cuando su transición en 1938 fue reconocido como el “Decano de los Maestros de la Ciencia Cristiana”.

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quarta-feira, 16 de julho de 2014

AS VIAGENS MISSIONÁRIAS DE PAULO

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2ª carta do Apóstolo Paulo aos  Corintios 11:25

 

fui três vezes fustigado com varas; uma vez, apedrejado;

em naufrágio, três vezes; uma noite e um dia passei

na voragem do mar.

 

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As viagens missionárias de Paulo

 

34404 059-4 BIBLE MAP

 

1. Gaza Filipe pregou a respeito de Cristo e batizou um eunuco etíope em seu caminho para Gaza (Atos 8:26–39).

2. Jerusalém Neste local encontava-se a igreja comandada pelos parentes de Jesus.

3. Jope Pedro recebeu a visão de que Deus concede o dom do arrependimento aos gentios (Atos 10; 11:5–18). Pedro levanta Tabita dos mortos (Atos 9:36–42).

4. Samaria Filipe ministrou em Samaria (Atos 8:5–13), e Pedro e João posteriormente ensinaram aqui (Atos 8:14–25). Depois de terem concedido o dom do Espírito Santo, Simão, o mágico, tentou comprar esse dom deles (Atos 8:9–24).

5. Cesaréia Neste local, depois que um anjo ministrou a um centurião chamado Cornélius, Pedro permitiu o mesmo que fosse batizado (Atos 10). Aqui Paulo defendeu-se perante Agripa (Atos 25–26)

6. Damasco Jesus apareceu a Saulo (Atos 9:1–7). Depois que Ananias restaurou a visão de Saulo, este foi batizado e iniciou seu ministério (Atos 9:10–27).

7. Antioquia (na Síria) Local onde os discípulos foram chamados de cristãos pela primeira vez (Atos 11:26). Ágabo profetizou fome (Atos 11:27–28). Grande desavença surgiu na Antioquia no que dizia respeito à circuncisão (Atos 14:26–28; 15:1–9). Na Antioquia Paulo iniciou sua segunda viagem missionária com Silas, Barnabé, e Jucas Barsabás (Atos 15:22, 30, 35).

8. Tarso Cidade onde Paulo nasceu; Paulo foi enviado para cá pelos líderes da Igreja para proteger sua vida (Atos 9:29–30).

9. Chipre Depois de terem sido perseguidos, alguns santos fugiram para essa ilha (Atos 11:19). Paulo viajou por Chipre em sua primeira viagem missionária (Atos 13:4–5), como fizeram Barnabé e Marcos posteriormente (Atos 15:39).

10. Pafos Paulo amaldiçoou um mágico nesse local (Atos 13:6–11).

11. Derbe Paulo e Barnabé pregaram o evangelho nessa cidade (Atos 14:6–7, 20–21).

12. Listra Quando Paulo curou o paralítico, ele e Barnabé foram recebidos como deuses. Paulo foi apedrejado nessa cidade e dado como morto, mas reviveu e continuou a pregar (Atos 14:6–21). Lar de Timóteo (Atos 16:1–3).

13. Icônio Em sua primeira missão, Paulo e Barnabé pregaram aqui e foram ameaçados de serem apedrejados (Atos 13:51–14:7).

14. Laodicéia e Colossos Laodicéia é um dos ramos da Igreja que Paulo visitou e do qual recebeu cartas (Col. 4:16). É também uma das sete cidades relacionadas no livro de Apocalipse (as outras são Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadélfia; ver Apoc. 1:11). Colossos está a 18 quilômetros a leste de Laodicéia. Paulo escreveu aos santos que viviam aqui.

15. Antioquia (da Pisídia) Em sua primeira missão, Paulo e Barnabé ensinaram aos judeus que Cristo veio da semente de Davi. Paulo ofereceu o evangelho a Israel e depois aos gentios. Paulo e Barnabé foram perseguidos e expulsos (Atos 13:14–50).

16. Mileto Enquanto estava aqui, em sua terceira missão, Paulo advertiu os élderes da Igreja de que “lobos cruéis” entrariam no rebanho (Atos 20:29–31).

17. Patmos João era um prisioneiro nessa ilha quando recebeu as visões atualmente contidas no livro de Apocalipse (Apoc. 1:9).

18. Éfeso Apolo pregou aqui com poder (Atos 18:24–28). Paulo, em sua terceira missão, ensinou em Éfeso durante dois anos, convertendo muitas pessoas (Atos 19:10, 18). Aqui ele conferiu o dom do Espírito Santo pela imposição das mãos (Atos 19:1–7) e realizou muitos milagres, inclusive expulsar espíritos malignos (Atos 19:8–21). Aqui os adoradores de Diana levantaram um alvoroço contra Paulo (Atos 19:22–41). Parte do livro de Apocalipse foi dirigido à Igreja em Éfeso (Apoc. 1:11).

19. Trôade Enquanto Paulo estava aqui, em sua segunda viagem missionária, teve uma visão de um homem na Macedônia, pedindo ajuda (Atos 16:9–12). Enquanto estava aqui, em sua terceira missão, Paulo levantou Êutico dos mortos (Atos 20:6–12).

20. Filipos Paulo, Silas e Timóteo converteram uma mulher chamada Lídia , expulsaram um espírito maligno e foram açoitados (Atos 16:11–23). Eles receberam ajuda divina para escapar da prisão (Atos 16:23–26).

21. Atenas Paulo, enquanto em sua segunda missão para Atenas, pregou na Colina de Ares (Areópago) sobre “o deus desconhecido” (Atos 17:22–34).

22. Corinto Paulo foi para Corinto em sua segunda missão, e lá ficou com Áqüila e Priscila. Aqui ele pregou e batizou muitas pessoas (Atos 18:1–18). De Corinto, Paulo escreveu sua epístola aos romanos.

23. Tessalônica Paulo pregou aqui durante sua segunda viagem missionária. Seu grupo missionário partiu para Beréia, depois que os judeus ameaçaram sua segurança (Atos 17:1–10).

24. Beréia Paulo, Silas e Timóteo encontraram almas nobres para ensinar durante a segunda viagem missionária de Paulo. Os judeus de Tessalônica os seguiram e perseguiram (Atos 17:10–13).

25. Macedônia Paulo ensinou aqui durante suas segunda e terceira viagens (Atos 16:9–40; 19:21). Paulo elogiou a generosidade dos santos macedônios, que fizeram uma coleta para ele e para os santos pobres de Jerusalém (Rom. 15:26; II Cor. 8:1–5; 11:9).

26. Malta O navio de Paulo naufragou nessa ilha a caminho de Roma (Atos 26:32; 27:1, 41–44). A mordida de uma serpente não lhe causou dano e ele curou muitos que estavam doentes em Malta (Atos 28:1–9).

27. Roma Paulo pregou aqui durante dois anos em prisão domiciliar (Atos 28:16–31). Ele também escreveu epístolas, ou cartas, aos efésios, filipenses, e colossenses e a Timóteo e Filemom enquanto estava aprisionado em Roma. Pedro escreveu sua primeira epístola da “Babilônia”, que provavelmente era Roma, logo depois das perseguições de Nero aos cristãos, em 64 d.C. É crença geral que Pedro e Paulo foram martirizados aqui.

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quinta-feira, 3 de julho de 2014

PROGRESO EN LA CURACIÓN

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En 1933 y 1934 se organizó la Feria mundial de Chicago, conocida como “Un siglo de progreso”, como una sociedad no lucrativa en enero de 1928. Su finalidad era celebrar una feria mundial en Chicago en 1933.

La exposición “Un siglo de progreso” fue ideada como un centenario conmemorando la ciudad de Chicago y un testimonio de los logros científicos e industriales de ese tiempo.

Situada al sur de Navy Pier (Muelle De La Armada) en Chicago, Dicha exposición, "A century of Progress", tenía 112 ha a la orilla del Lago y estaba constituida por dos lagunas artificiales y Notherly Island.

La feria se inauguró el 27 de mayo de 1933 con el encendido de las luces con los rayos de la estrella Arcturus. Los rayos se concentraron en células fotoeléctricas en una serie de observatorios astronómicos y luego se transformaron en energía eléctrica que se transmitió a Chicago.

A diferencia de cualquier feria anterior, ‘A Century of Progress’ celebró el color y el alumbrado. La arquitectura de la feria se vio influida por la Gran Depresión de la época. Más que centrarse en la arquitectura, la feria se centró en el progreso científico y tecnológico y en los procesos de fabricación relacionados con ello.

La "A Century of Progress Exposition" fue un éxito sin precedentes y acogió a más de 48 millones de visitantes en los dos años que duró. Ofreció un vislumbre animador en un futuro materializado por la tecnología mientras honraba los logros del pasado. Fonte: Wikipedia

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Progreso en la curación 

Kate W. Buck

 

 

Charla dada en la Exposición Siglo de Progreso, en Chicago, Illinois

Fecha: 8 de octubre de 1934

 

La misma palabra curación nos recuerda el ministerio amoroso y sin igual de Jesús de Nazaret cuando recorría la tierra haciendo el bien. Nos gusta concentrarnos en la misión sanadora del Cristo, quien no solamente sanó toda forma de enfermedad entre la gente, sino que también sacó los pecados del mundo. Este bendito ministerio todavía continúa mediante las enseñanzas de la Ciencia Cristiana según las dio al mundo Mary Baker Eddy, y mediante la fiel aplicación de estas enseñanzas por miles de consagrados Científicos Cristianos en todo el mundo.

Jesús echó fuera creencias malas por la Verdad que estaba dentro de sí mismo; por eso si esperamos invocar al Cristo en los demás, tenemos que buscarlo y tener fe en él, de igual manera que debemos estar conscientes del Cristo, la Verdad, dentro de nosotros.

Se me dijo que iba a hablar informalmente, por eso creo que simplemente voy a entrar en confianza con Uds. esta tarde y a contarles algunas de las cosas que he aprendido de mi propia experiencia, porque esto va a ser más práctico y a mostrar mejor cómo funciona en realidad la Verdad, en lugar de meramente hablar sobre metafísica.

Mi deseo principal en todo lo que voy a relatarles, es demostrar la necesidad imperiosa de poner a Dios primero todo el tiempo, en todas partes, bajo toda condición. Podemos comenzar con la letra de la Ciencia Cristiana, pero no podemos tener éxito en la curación sin el Espíritu.

Naturalmente, estoy profundamente interesada en la labor sanadora, y he aprendido positivamente que no es la persona, el razonamiento humano ni la letra solamente lo que sana. Cuando una persona busca ayuda en la Ciencia Cristiana, si podemos declarar la Verdad de modo que entre en su conciencia y la acepte, su aceptación de la Verdad sana su propio cuerpo.

Mi curación en la Ciencia Cristiana fue muy lenta, porque recibí tratamiento durante nueve años antes que se manifestara la libertad que buscaba de severos ataques que me causaban mucho sufrimiento. La única ayuda que me prometieron los médicos fue una intervención quirúrgica, a la que nunca me sometí.

Creo que la lógica y la teoría de la Ciencia Cristiana me resultaron bastante claras al mes o dos de emprender mi estudio; pero confiar en ella y hacerla práctica me llevó años. Mirando hacia atrás, puedo ver razones por la demora de la curación. En primer lugar, yo creía férreamente en la realidad y el poder de lo que padecía. Por otra parte, también, quería ser sanada por encima de todo lo demás, y esto a veces resulta desastroso.

Invariablemente leía el libro de texto con la idea de ser sanada en mente. Cada vez que leía una declaración poderosa, a continuación pensaba que tal vez ella sería la que me sanara. Honestamente deseo alertar y prevenir a todos contra esa forma de pensar. Creía que los practicistas estaban perdiendo su tiempo cuando hablaban tanto de Dios, porque lo que yo estaba buscando no era una religión sino que deseaba liberarme del sufrimiento que me aquejaba. Otro obstáculo era que sentía una desesperada lástima por mí misma, y la conmiseración propia es un veneno.

Parece que algunas personas sanan rápidamente y alcanzan un sentido de lo que es Dios después. Otros son guiados o conducidos (tal vez divinamente) a encontrar primero un sentido de lo que es Dios. Yo pertenezco a la última categoría. Estoy profundamente agradecida por ello, por cada paso de progreso a lo largo del camino, por más difícil que me haya parecido, porque me ha aportado una comprensión más clara del significado de las palabras del Maestro: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).

Esta es la herencia de todo hombre: conocer que Dios es la Vida y el Alma de cada uno de nosotros, y que a medida que expresamos el bien, estamos incluyendo o expresando a Dios, por ende, “yo y el Padre uno somos”, y este uno nos trae gozo. Yo en Ti y Tú en Mí, para que podamos ser un uno perfecto, no dos.

En el glosario de Ciencia y Salud hay una definición maravillosa de la Mente: “El único Yo, o Nosotros”. Si la Sra. Eddy meramente hubiera dicho: “El único Yo” hubiera incorporado un sentido de alejamiento, pero con tierna comprensión ella agregó “Nosotros”, es decir, Dios incluyendo a Su creación, Dios y el hombre, Alma y cuerpo, Principio e idea.

Como es de esperarse, yo siempre siento la más profunda compasión hacia aquellos que parecen tener que esperar para su liberación, porque sé las dificultades de la esperanza diferida, pero agrego que también sé mucho, muchísimo, de sus triunfos.

Hace unos años sucedió una curación que mostró lisa y llanamente cómo debe hacerse el trabajo. Un señor vino a mi oficina de practicista y me pidió simplemente que lo ayudara a conocer más a Dios y su relación individual con Él. No mencionó nada sobre la parte física y éso, como todo practicista bien sabe, es muy raro; sin embargo, en su rostro había un horrible e inflamado tumor, que había estado allí durante varios años y a cuya mención este señor era muy sensible. Pero en nuestra entrevista no se refirió a él. Ojalá yo pudiera decir que no vi esa cosa, no puedo decirlo con honestidad, pero puedo decir que lo perdí de vista. No me pidió tratamiento y no se lo di.

Pasamos dos horas hablando sobre Dios y el hombre, razonando y dándonos cuenta que el ser es el único Ser individualizado. Los dos sentimos la inspiración y elevación de la sincera y humilde comunión con Dios, lo mejor que sabíamos como sentirla. A la mañana siguiente me llamó por teléfono su esposa para decirme que muy temprano había escuchado un grito de su esposo y que corrió a ver lo que le pasaba, él simplemente dijo: “¡Mírame!”, no había nada en su cara.

En ese momento vi la manera en que se produce la curación verdadera. Se había olvidado lo físico y por cierto que yo no hice nada. No podemos admitir la existencia de algo y luego destruirlo, sino que cuando nos damos cuenta, aún en cierto grado, de la totalidad de Dios y la unidad del hombre con Él, no hay nada que sanar.

Lo sé por mi propia experiencia. No fue hasta que un día dejé caer el libro de texto y dije: “Bueno, si me curo algún día o no, ya no me importa, lo que puedo decir con certeza es que estoy encontrando a Dios como jamás lo conocí a Él antes”. Entonces mejores condiciones empezaron a manifestarse. Recurrí a la Ciencia Cristiana con el pensamiento de encontrar a Dios, en vez de procurar ser sanada; y el sufrimiento fue disminuyendo hasta que desapareció por completo.

Pensé menos en el cuerpo y naturalmente me molestó menos. Por eso aquí hay dos ejemplos que muestran el valor de buscar a Dios primero.

Con seguridad, todos deseamos, como practicistas, emular la fe del centurión que le dijo a Jesús: “solamente dí la palabra, y mi criado sanará” (Mateo 8:8). La palabra tiene que ser la verdad absoluta acerca de Dios y el hombre, inseparables e indivisibles.

El hombre es siempre el mismo, porque Dios es siempre el mismo; y para realizar nuestro trabajo, se nos ha enseñado a ver a un sólo hombre, la idea espiritual perfecta, que vive ahora en la mente de su Hacedor.

El hombre está bien cuando viene al practicista, y el hombre está bien cuando sale de la oficina del practicista. Nuestro trabajo es ver y refutar toda creencia que no alcanza la norma de la Verdad a la que nos estamos aferrando.

La Sra. Eddy nos dice que Jesús veía al hombre perfecto y que su punto de vista correcto acerca del hombre lo capacitaba para sanar al enfermo. Ésta, entonces, es nuestra autoridad para reconocer individualmente al hombre perfecto, totalmente aparte de las apariencias. Para citar a nuestra Guía, “exige absoluta consagración de pensamientos, energías y deseos”(Ciencia y Salud 3:17)

Quiero mencionar el tema de la oración eficaz. Me he habituado a leer las páginas 14 y 15 de Ciencia y Salud todos los días, lo he estado haciendo durante muchos años tratando de seguir las instrucciones. Leemos: “Enteramente separada de la creencia y del sueño de la existencia material, está la Vida divina” (14:25) Después la Sra. Eddy continúa diciendo que debemos entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta, silenciar los sentidos materiales.

Podemos resolverlo simplemente así, después de aquietar el clamor de la mente mortal, podemos simplemente decir la palabra Dios, y descansar en ella por un rato. Después tal vez nos venga el pensamiento de que Dios está aquí, y que Dios es todo, entonces, nada más está aquí, ni enfermedad, temor, soledad, envejecimiento, limitación, etc.

Respecto a la oración, me parece oportuno acotar que en mi temprana adolescencia conocí a Philip Brooks, y él fue una poderosa influencia en mi vida. El otoño pasado, al revisar unos papeles viejos, encontré una carta de él, en la que me decía esto: “Pequeña, algún día dejarás los símbolos por las realidades.” Probablemente esto no significó nada para mí en esa época, pero cuando lo leí nuevamente el año pasado, fue como un rayo de luz.

Al poco rato abrí la Biblia en estas palabras de Jesús: “todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24). Unir esto con el mensaje del Sr. Brooks, parece traer una interpretación nueva, a saber, que cuando oramos, creamos que lo recibimos en el mundo de la realidad y lo tendremos en el mundo de los símbolos.

He visto algunos problemas intrincados resolverse en el correr de este año sobre esta base. Cuando aceptamos con gratitud algo de lo que realmente tenemos en el reino de Dios, donde toda necesidad real del hombre está satisfecha, y al mismo tiempo nos proponemos firmemente no mirar a lo que aparece ante los sentidos materiales, nuestra conciencia de la abundancia del bien naturalmente se objetivará en el mundo de los símbolos.

La vista y el oído son dos cosas que han llegado con mucha fuerza a mi atención recientemente, debido a curaciones de las que he sido testigo en este campo, especialmente de sordera.

El pensamiento que me ha venido con mucha claridad es este: Sabemos que hay una cantidad de aire para respirar, una abundancia para todos, y todos usamos el mismo aire. El aire no sabe nada de lo que nosotros llamamos pulmones; los pulmones no saben nada del aire; ellos son los instrumentos por los que se utiliza el aire. Sucede algo similar con la vista y el oído. Ellos, también, llenan el universo como la luz y el aire. Estas cualidades existieron antes de que naciéramos de la carne (como se dice comúnmente). Son cosas que simplemente usamos con naturalidad.

Hay una abundancia de vista y oído para todos, y todos los usamos. La vista y el oído no saben nada de los ojos y las orejas; y los ojos y las orejas no saben nada de la vista y el oído. Son instrumentos mediante los cuales la vista y el oído se utilizan.

Ahora bien, el problema radica en que acudimos a este sentido universal de vista y oído y tratamos de apoderarnos de él y hacerlo nuestro. Al decir “mi vista” y “mi oído”, los separamos de lo que es universal. Por lo menos lo hacemos en creencia, ya que, por supuesto, no podemos hacerlo en realidad. Parece que los hacemos personales. Así se convierten en limitados y temporales.

Hace unos años, conocí a una niña en Pasadena, California, a quién se creía ciega. Le compraban juguetes costosos a los que no les prestaba ninguna atención, y parecía indiferente y que no veía nada. Sus ojos fueron examinados por oculistas de la costa del Océano Pacífico, pero no pudieron encontrar nada.

Finalmente sus padres contrataron a un celebrado oculista de Chicago, y vino a Pasadena. Después de un cuidadoso examen de los ojos de la niña, le dijo a la madre: “Señora, jamás he visto ojos en mejores condiciones”. La madre replicó: “Sí, pero Doctor, ella no ve” La respuesta fue: “No, porque no hay nada para registrar”. La niña tenía una deficiencia mental de algún tipo. Esto parece una fuerte prueba de que, no importa cuán perfectos puedan ser los ojos, sin la Mente o inteligencia, no hay visión.

Si hay personas que saben poco o nada sobre las enseñanzas de la Ciencia Cristiana, y desean saber más, les pediría que simplemente se concentraran en el pensamiento de Vida. La Vida está presente en todas partes, es universal,se expresa a través de todos nosotros. Ciertamente sabemos que vivimos. Así estamos expresando Vida, y debe ser una parte de la Vida universal, porque no hay otra. Toda Vida es Dios, entonces estamos expresando a Dios a pesar de nosotros mismos, por decirlo así, como mortales. Todo es muy sencillo. Simplemente Dios y todo lo que expresa a Dios, porque dondequiera que está el hombre, está Dios, porque el hombre es Su idea más elevada. Entonces eso es todo lo que existe en realidad, y esto establece un sentido de hermandad universal, amor imparcial, actividad constante del bien solamente. Tengan fe.

Deseo contarles otra historia de curación, tiene que ver con alguien que había estado enferma por mucho tiempo. Cuando una persona ha estado bajo tratamiento durante mucho tiempo, tiene la tendencia a hacer una realidad del problema físico. Esta mujer había acudido a la ayuda de muchos practicistas con sus ansiosas preguntas: “¿Puede Ud. sanar esto?” Los practicistas habían respondido de acuerdo a su más elevada fe, sabiduría y entendimiento. Por último, después de mucho buscar, vino a uno de nuestros trabajadores en Boston y nuevamente presentó la pregunta: “¿Puede Ud. sanar esto?

La practicista vio que, mientras la mujer todavía se apoyaba en la Ciencia Cristiana, y no pensaba en otra cosa, era apática en su creencia de que sanaría después de todo el tiempo de espera. Vió que la paciente necesitaba despertar, que había que sacudirla, y por eso oró a Dios para que pudiera decir la palabra que la despertara de su mesmerismo de todo eso. Por eso, cuando le preguntó un poco ansiosa: “Ud. cree que puedo sanar ¿verdad?” la practicista supo cómo responder y le dijo: “No, no creo que pueda ser sanada”. La mujer pareció muy sorprendida por un momento y luego dijo: “¿Ud. no cree que puedo ser sanada? Nunca nadie me ha dicho eso antes” Y la practicista dijo: “Yo nunca se lo he dicho a nadie tampoco, pero oré a Dios para poder mover su pensamiento y esta es la razón por la que esta respuesta me vino”.

Luego con mucho amor le señaló la razón por la que no podía ser sanada. “No puede ser sanada porque no hay nada que sanar”. La querida señora dijo: “¡Qué maravilloso! No hay nada que sanar” Y, al aflojarse, descansó por un minuto y se quedó literalmente dormida. El temor y el sufrimiento se desvanecieron en ese minuto. Después le contó a la practicista que había sido un alivio tremendo sentir que podía dejar el pensamiento de cargar siempre consigo algo que debía ser sanado. Su curación se produjo, no inmediatamente, pero en un tiempo razonablemente corto, la parte física no se limpió en seguida. En este caso también el problema era un tumor.

Esta experiencia es otro ejemplo que muestra la necesidad de poner a Dios primero. Con frecuencia tenemos que recordar las palabras de un himno muy conocido: “Dios nos hizo libres hoy, pues la Vida es libertad” (83), y dejar de tratar de dirigir todo desde una base material. Cuando permitimos que la única inteligencia, la Mente-Dios, gobierne y guíe, realmente empezamos a conocer el poder universal de Dios como estando afuera, siendo externo y no obstante expresándose constantemente a sí mismo a través de sus ideas, individual y colectivamente.

Ya sea que una persona o una multitud confrontara a Jesús, él estaba siempre consciente de Dios y su manifestación como la única realidad. He aquí una de las frases más maravillosas que se han escrito jamás, se encuentra en Ciencia y Salud: “Todo es Mente infinita y su manifestación infinita, porque Dios es Todo-en-todo” (468:11).

Ojalá pudiera inculcar e infundir en el mundo entero el valor de la quietud, de escuchar la voz de Dios. Estad quietos, y luego cuando todo está calmo, muy calmo, “conoced que yo soy Dios” (salmo 46) y no hay ningún otro. Solamente cuando lo hacemos sentimos la presencia misma de Dios, y sabemos que exactamente donde parecemos estar como mortales, sólo está Dios y Su idea.

Jesús dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32), y cuando conocemos la verdad acerca de algo, una aparente mentira se desvanece automáticamente. El Maestro no habló sobre la verdad, razonó sobre ella o ni siquiera pensó en ella. Dijo conocedla. Y conocer la verdad es conocer a Dios como Todo-en-todo, y conocer al hombre como semejante a Él, siempre, y en esta bendita conciencia está la paz eterna. Para terminar deseo dejarlos con esto: la Verdad que hace libre es la Verdad de que somos libres.

[From the july 6, 1935 issue  of the Christian Science Sentinel]

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sábado, 28 de junho de 2014

CERREMOS LOS PORTALES DE LA MATERIA

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"A verdadeira teoria sobre o universo, inclusive o homem, não está na história material, mas no desenvolvimento espiritual. O pensamento inspirado renuncia à teoria material, sensual e mortal sobre o universo, e adota a espiritual e imortal. É essa percepção espiritual das Escrituras que eleva a humanidade acima da matéria e da morte e inspira a fé" (CS  p.547:28-34).

Não estaria na hora de haver um tanto mais de louvor para o Criador, Sustentador e Mantenedor do universo? E certamente menos tempo para medo e adoração da suposta causa, a matéria?  Olhares que vão além das pretensões de que a matéria esteja entronizada, quando é a Mente, Deus, quem está, podem ser vistos em lugares às vezes inusitados. Por exemplo, Albert Einstein.

Há documentos que provam que o físico Albert Einstein respeitava os pontos de vista que Eddy expressou em Ciência e Saúde. Por exemplo, em uma de suas visitas a uma Sala de Leitura da Ciência Cristã teria comentado: “… e pensar que uma mulher já conhecia isso há 80 anos atrás".  (O universo de Deus: intacto e Evoluindo com precisão -Rick Stewart, CS)

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Cerremos los portales de la materia

Nathan Talbot

 

La materia ya no es lo que acostumbraba ser. O, por lo menos, eso podríamos creer al escuchar las opiniones que están surgiendo en el mundo de la física. Según recuerdo, hasta no hace mucho, a todos nos enseñaban que la materia era algo muy sustancial.

No obstante, hace poco, estaba conversando con un físico de Inglaterra y me comentó muy al pasar que la materia es más una probabilidad matemática que eso tan concreto que se ve y siente. Después, un amigo de California que es astrofísico, me explicó que cuando empujo o hago fuerza contra una pared, la verdad es que no hago contacto con algo sólido. Lo que sucede es que algunos electrones ofrecen resistencia y me devuelven un pequeño empujón. Por su lado, la física cuántica plantea interrogantes sobre el papel que cumple el observador cuando le parece que está viendo un objeto independiente al otro lado de la habitación.

Muy bien, quizás la materia no sea lo que siempre supusimos que era. Sin embargo, estoy seguro de que todas esas personas que están redefiniendo lo que hemos creído con tanta certeza durante más de doscientos mil años, sin duda, se abrigan con mantas bien materiales las noches frías de invierno y, como todos, recurren a lo que parece ser una cuchara muy sustancial cuando toman sopa.

Sin embargo, yo no creo en la materia. Es verdad, desde una perspectiva muy elemental, no creo que la materia sea de ningún modo verdadera sustancia. La mayoría de la gente acepta la opinión de que todos hemos nacido de la materia. Creemos que, debido a las acciones originales de nuestros padres, estamos más o menos atrapados en un cuerpo hecho de materia, e incluso en un mundo material, hasta que morimos y salimos de él.

Hace unos años, escribí un editorial donde planteaba que era probable que nosotros fuésemos más responsables que nuestros propios padres por haber nacido en la materia. 1 Y hoy estoy más convencido de eso que nunca. Quizás se deba a que cada vez tengo más dudas de que la materia sea una realidad, así como a mi creciente convicción de que el Espíritu es sustancia.

La manera en que Cristo Jesús destruyó las condiciones de la materia, como en el caso de las enfermedades, me ha impulsado a hacer una pausa antes de aceptar sin pensar la realidad de la materia. Después de todo, ¿acaso es posible destruir la realidad? Jesús decididamente destruyó la enfermedad.

Mary Baker Eddy me ayudó mucho al explicar en su libro Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras que lo que Jesús destruyó fueron las creencias falsas que existen acerca de la realidad, no la realidad misma. Él destruyó la creencia de que la enfermedad fuera una realidad. Y, por último, destruyó la creencia de que la materia misma fuera su propia realidad. De veras pienso que Jesús finalmente probó que la sustancia real y perdurable es siempre espiritual, nunca material.

Esta comprensión lo sacó de la tumba, y poco después, lo transportó a un tipo diferente de realidad. Para mí, lo que la Biblia llama su ascensión significa que Jesús tenía el pensamiento tan espiritualizado, que una perspectiva material ya no podía reconocerlo. El punto de vista basado en la materia de quienes lo rodeaban sólo podía percibir un sentido material de sustancia, y Jesús ya no se veía a sí mismo de esa forma.

Este pensador científico que comprendía la verdadera filiación con Dios, nunca dejó de existir. No obstante, aquellos que no lograron mantenerse a la altura de su inmensa espiritualidad, ya no pudieron verlo. Jesús no se consideraba a sí mismo un mortal, y la materia es una forma de mortalidad. Se veía a sí mismo desde la perspectiva de la vida o inmortalidad, no de la mortalidad o la muerte.

Cuando San Pablo afirma que tener el pensamiento espiritualizado es vida, mientras que tener el pensamiento fijo en la materia es muerte, 2 está describiendo lo que la mortalidad y la inmortalidad, la vida y la muerte, nos están realmente diciendo. Jesús renunció a todo pensamiento material, mientras que otros se aferraban a ese pensamiento.

Entonces, ¿qué tiene que ver todo esto con nosotros? Yo pienso que muchísimo. En la medida en que renunciemos al pensamiento material, estamos negándonos a entrar en la materia. Sí, estamos incluso negándonos a aceptar una especie de continuo nacimiento en la materia. En la medida en que vivimos con el pensamiento espiritualizado, entramos en el Espíritu. Es como renacer o descubrir nuestra verdadera luz.

Pienso que es demasiado simplista decir que nuestros padres nos hicieron entrar en algo llamado cuerpo material. La materia no es tanto una cosa como una manera de ver las cosas. Es una forma más "oscura", menos iluminada de ver la realidad. La mentalidad materialista está compuesta no sólo de esperanzas y aspiraciones, sino también de dudas y temores, ignorancia e ira, desesperación y resentimiento.

Tal mezcla de pensamientos es la sustancia de un sentido de existencia basado en la materia o mortalidad. Este punto de vista es como una luz mortecina que finalmente parpadea y se apaga. Una mentalidad más espiritual, formada puramente de inocencia y bondad, alegría y afecto, paz y justicia, ilustra la sustancia permanente, la vida y la inmortalidad a la que se refería Pablo. Es el resplandor que encontramos en toda la Biblia.

En cierto sentido, todos los días, a cada momento, estamos tomando la decisión de entrar o no en donde hay menos luz, en la materia, es decir, de nacer dentro de la discordia y la limitación. En toda la Biblia, y en un sentido más profundo en la vida de Cristo Jesús, se nos enseña cómo podemos evitar la entrada por los umbrales de la materia. El Sermón del Monte3 está lleno de maravillosos ejemplos que nos demuestran cómo podemos evitar pensar en la existencia de una manera material, es decir, restrictiva, vulnerable e imperfecta.

Por ejemplo, cuando Jesús nos enseña a no reaccionar —y a ofrecer, en cambio, la otra mejilla— nos está ayudando a resistir una forma de pensar que nos atraería hacia la materia, es decir, hacia la mortalidad, la imperfección. Entonces, debemos hacer una pausa y reconsiderar la situación antes de entrar. Cuando Jesús nos exhorta a no mirar a otra persona con lujuria, nos está previniendo para que no pasemos por otro umbral peligroso, como son también la frustración, la tristeza, la apatía y la envidia.

Esta mentalidad material, o pensamiento mortal, a veces puede ser tentador, seductor, incluso hermoso e irresistible, pero siempre nos lleva a definir nuestra identidad como material. Pero cuando Jesús, nos hace presente que seamos perfectos como Dios es perfecto, nos está señalando el umbral del Espíritu.

En el libro del Apocalipsis, Juan revela la luz del Cristo, y es muy reconfortante cuando afirma: “He abierto una puerta delante de ti, que nadie puede cerrar”. 4 Jesús demostró simbólica y literalmente, que la materia no podía interponerse en su camino cuando atravesó las puertas cerradas, antes de su ascensión.  5 Para él la materia ni siquiera tenía la sustancia de los electrones que, según creemos, al presionarlos tienden a devolvernos el empujón.

Los conceptos basados en la materia, tal como el nacimiento y la muerte, generalmente son vistos de una forma demasiado superficial. Cada vez que decidimos entrar por una puerta sombría, estamos naciendo un poco en la mortalidad. Mientras que evitamos en cierto grado la muerte, cuando optamos por entrar en un vestíbulo más divinamente iluminado, y tenemos un pensamiento espiritualizado, en lugar de orientado hacia la materia.

La materia no es tanto una cosa como la manera de ver las cosas.

La materia no es realmente la sustancia que suponemos que es. La Sra. Eddy percibió la esencia misma de la materia cuando la describió como “una forma falsa de mente”.   6 Cristo Jesús nos llamó a arrepentirnos, a cambiar nuestro pensamiento. ¿Ha considerado usted alguna vez arrepentirse de la materia? Este puede ser un llamado a cambiar de una manera falsa o materialista de pensar, a una forma espiritual, o inspirada por Dios, de ver la vida y la existencia.

Al cerrar esos corredores de pensamiento que llevan directamente a la materia, estaremos cada vez más conscientes de una realidad falta de materia y mucho más concreta y permanente. Estamos descubriendo que, después de todo, la materialidad no es la realidad. ¿Es acaso un error o una ilusión acerca de la realidad? Cuando partimos de una realidad enteramente basada en el Espíritu, la materia no es ni lo uno ni lo otro. No es ningún tipo de realidad. En otras palabras, desde una consciencia enteramente espiritual, perfecta, infinita y despierta, nunca hay una realidad limitada, discordante y basada en la materia.

Cristo Jesús nos mostró el camino. Su vida era el Camino. Paso a paso, podemos cerrar esas puertas sombrías que nos llevan hacia la materia, y caminar dentro de la luz, que es como un renacer que nos muestra quiénes somos realmente, es decir, espirituales y por siempre los hijos de Dios.

1 Véase Nathan Talbot, “Withdraw your consent”, Journal, Enero de 1982, pág. 35-39.  2 Véase Romanos 8:6.   3 Véase Mateo, cap. 5—7.  4 Apocalipsis 3:8.  5 Véase Juan 20:19, 26.  6 La unidad del bien, pág. 32.

 

 Autor: Nathan Talbot, Secretario de La Iglesia Madre. Del número de marzo de 2007 del  El Heraldo de la Ciencia Cristiana, The Christian Science Publishing Society.

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